…Ya el tren no está pasando cerca,
en el último vagón, que un día visioné, sólo creí ver tus cabellos rociados por el mas sincero aliento que deja un hasta pronto,
demás está decirte que no esperaba tanto dolor,
ni tampoco imaginé descubrir por dónde nace una lágrima.

Tendré que acostumbrarme a convivir con lo que no tengo,
a prometerme que todos los días habrá primavera,
tu cariño se me fue y no lo pude contener,
porque llegué tarde a la estación donde cansada de esperarme viajaste sola.

Muchas gracias corazón, porque nunca había sentido esta sensación ahora considerada eterna,
comprendiendo que ésta herida es mi única compañera,
escarbándome el alma con la esperanza que por ahí te hayas escondido,
perpetuando mis suspiros con la mirada fija hacia el cielo.

¿Qué le diré a mis promesas vivas?
El amor parece crecer cuando más se alimenta el recuerdo,
ahora, cuando paso las horas en la estación del olvido con mi racimo de rosas,
suelo creer que tú estás próxima a devolverme la sonrisa.

Por eso no he roto mi boleto de ida,
ahora mi reto es recopilar tus huellas,
los rieles por donde se crea una distancia se vuelve corta cuando se mide con lo que siento,
porque yo te prometí, que juntos descubriríamos el amor en su más extensa medida.

Y tú me prometiste bañarte en mi aliento.



©ricardo_felipe