Sospecho que tengo un tonto corazón…
Un corazón ciego,
un corazón grande,
persistente,
sospecho que ella se fue, pero no cerró la puerta.

Con la punta del último beso,
aquí me encuentro plasmándole una elegía,
coloreando con las acuarelas de sus promesas, que yo recuerdo,
todo el camino hacia el muelle de la soledad,
no sé si prenderá el farolito,
pero yo la alumbraré con el recuerdo de lo que no se llevó.

Por el momento sólo me queda decir que a mi corazón le falta voluntad para no quererla,
si supiera que yo descubrí que ella se robó el mar y lo escondió en sus ojos,
y que a su orilla se anclaron mis tiempos, esperando zarpar hacia su forma de amar,
pero nunca conocí el velero,
ni ella buscó en mí, una oportunidad.

No la veré mas llegar,
así como tampoco la vi partir,
solo me queda un corazón para sufrir,
y una voluntad sin obedecerme, que se niega a olvidar…

©ricardo_felipe